
Bienvenidos al sitio consagrado a la red internacional de trabajadores sociales de calle coordinado por la ONG Dynamo International. Esta página web les servirá entre otras cosas, para conocer las actividades y resultados generados en el marco de la red, para participar en sus procesos de intercambio de buenas prácticas, y para poder constituir un taller local de trabajadores sociales de calle y convertirse en niembro de la red.
Dynamo International promueve y coordina esta verdadera plataforma de solidaridad internacional para los educadores de calle.
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La promulgación de la "Ley sobre la protección del niño" el 10 de enero del 2009 por el Señor Joseph Kabila Kabange, Presidente de la República Democrática del Congo, se merece un interés particular.
En primer lugar porque instituye un marco legislativo dedicado a proporcionar ayuda a todos los niños de la R.D.C, lo que en el contexto congolés, como en cualquier otra parte, no es algo fútil.
Luego porque esta promulgación es el resultado de la movilización de diferentes protagonistas de horizontes diversos.
Una movilización reforzada el día de hoy en el marco de la implementación efectiva de la ley, en particular por medio de una asociación entre la RDC y la Comunidad francesa de Bélgica. Una ley sigue siendo un marco teórico cuyas intenciones podrían quedar sin efecto si no existiera un real voluntad de aplicarla. Apostemos que para muchos, el interés superior del niño sigue siendo o pasa a ser una prioridad.
Es cierto que ya existía una ley para la protección del niño en la RDC: un decreto colonial del 13 de octubre del 1950.
En esa época, este decreto era por un lado algo revolucionario, porque mucho antes que la mayoría de los países de Europa, incluyendo a Bélgica, la colonia definió la edad de la responsabilidad de los menores en 18 años y ya no 16. Pero por otra parte, ese decreto solo mencionaba a los niños delincuentes, y no trataba del niño en situación de riesgo.
Los Estados africanos, por su parte, adoptaron en julio del 1990 la Carta Africana de los derechos y del bienestar del niño, para asegurar una protección y dedicar una atención particular a la situación crítica de muchos niños en ese continente.
Sin embargo, a pesar de estos dos casos de referencia, muchos son los niños en la RDC que siguen padeciendo de malos tratos, discriminación, acusados de brujería, infectados o afectados por el VIH/SIDA o víctimas de tráficos de toda índole. Se encuentran privados de sus derechos de sucesión, de atención médica y educación.
Peor aún, varios niños viven en las calles, victimas de exclusión social, explotación económica y sexual, mientras otros son enrolados por fuerza en los grupos armados. La UNICEF afirma que la RDC es el país en el que existe el mayor número de niños soldados en el mundo. Serian 30,000 niños combatiendo o viviendo con las fuerzas armadas.
Era urgente elaborar una nueva ley. Gracias a este marco jurídico, el estado congolés toma la responsabilidad política de proteger a los niños en situación de riesgo, lo que no era verdaderamente el caso antes. El vacío jurídico siempre deja la puerta abierta para todo tipo de malos tratos, visibles e invisibles.
La tormenta congolesa
La República Democrática del Congo sigue siendo, justo detrás de Sudan, el país más vulnerable del mundo. La situación social de las poblaciones sigue siendo muy preocupante. La situación de los sectores de salud y de educación es lamentable. Las autoridades públicas se encuentran rebasadas por la enormidad del trabajo por realizar porque tienen pocos medios logísticos y financieros a su disposición. Las poblaciones viven en condiciones infrahumanas. Cerca del 80% de sus 60 millones de habitantes vive con menos de un dólar por día.
La guerra que devastó a la Republica Democrática del Congo entre 1998 y 2003 causó la muerte de casi cuatro millones de personas y fue el teatro de un gran numero de atrocidades en contra de la población civil. Las violaciones colectivas, en particular, fueron cometidas a gran escala. Este conflicto, que tuvo un carácter regional – nueve países africanos fueron implicados – fue el más sanguinario desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día todavía las regiones del Este siguen siendo muy inestables.
La mayoría de las víctimas son parte de las poblaciones civiles que fueron víctimas directas de las violencias o se murieron de malnutrición o de enfermedades causadas por el desplazamiento de poblaciones o por la caída de los servicios de salud y/o de la ayuda humanitaria. Miles de mujeres, niños y niñas, fueron víctimas de violaciones acompañadas por una violencia extrema, sin precedentes en la historia de la humanidad.
Diamante, oro, cobre, cobalto, bosques, ríos, petróleo… la RDC rebosa de recursos naturales. Las riquezas del Ex Zaire han desde siempre atraído muchos apetitos, pero sus beneficios nunca llegaron hasta la población. Al contrario, los Congoleses pagaron un precio alto por la codicia encendida por tanta riqueza.
« El niño brujo»
En este contexto proliferan las sectas y las iglesias.
En Kinshasa no existe un barrio que no tenga su propia "iglesia del despertamiento".
A veces financiadas por los lobbies conservadores y religiosos de América del Norte, esas iglesias pentecostistas otorgan una gran importancia a la figura de Satán, a los demonios y a la lucha del bien contra el mal.
Es en el seno de esas iglesias que la mayoría de los pastores participan a la acusación de brujería en contra de niños, y proponen redención, sesiones de oraciones y exorcismos particularmente crueles para los que solicitan mucho dinero. Sin dinero, los niños son expulsados a la calle y a veces asesinados.
Es un fenómeno inquietante e insidioso porque afecta a muchos niños. Tiene sus raíces en una concepción cultural tradicional africana que concede una enorme importancia al mundo invisible. Un mundo paralelo que siempre tuvo por el pasado un papel regulador, y sigue teniéndolo en algunos pueblos. El brujo, un viejo, un sabio, a veces apreciado, a veces temido, raras veces un niño en la tradición africana, tenía una función de mediador entre esos dos mundos, el visible y el invisible; existía cierto equilibrio para lo mejor o lo peor. Hoy en día la opinión pública congolesa está convencida en su mayoría que el mundo invisible es un mundo hostil lleno de demonios en guerra contra los habitantes del mundo visible. Esos demonios toman las apariencias de un niño para engañarlos mejor.
El miedo del invisible, del brujo y del niño considerado como brujo traduce una tensión entre tradición y modernidad, pero también es la señal de una profunda angustia de los congoleses frente a su "destino". Los congoleses piensan entonces encontrar consuelo y protección con las nuevas iglesias fundamentalistas.
El número de niños huérfanos en el Congo está en constante aumentación, entre otras razones por el SIDA. Es a menudo en el marco de la reagrupación familiar que surgen tensiones que permiten la estigmatización de uno o varios niños. A causa de una pobreza endémica, ciertas familias solo comen uno de cada dos días, y algunos niños se vuelven rápidamente una carga, otra boca más que alimentar.
Podemos notar aquí que la ausencia del Estado en su papel de protección deja un espacio vacante para cualquier tipo de derivas irracionales.
Reunir los actores concernidos para enfrentar ese desafío
Si hoy día algunos se quejan de que el Estado congolés se tarda en tomar sus responsabilidades y que el interés individual (y/o tribal) supera a menudo el interés colectivo, es también necesario recordar la realidad de la época colonial, instalada y ejecutada por los misionarios. Esa realidad era una verdadera segregación cuyo objetivo era mantener a las poblaciones autóctonas en una posición inferior y subalterna en el marco del orden colonial establecido. Cuando la cuestión de las pertenencias étnicas se pone de relieve, casi siempre viene acompañada por la negación del otro.
El continente africano en su totalidad corre el riesgo de sufrir por mucho tiempo todavía de este modelo de sociedad que perdura a espaldas de la poblaciones concernidas.
Este es el verdadero desafío de una posible movilización colectiva y solidaria, "Volvamos a cuestionar este modelo de sociedad, tanto en el norte como en el sur".
Para ello la educación en un sentido amplio así como la solidaridad entre los pueblos me parecen ineludibles.
El seminario sobre los derechos del niño en la RDC que se llevó a cabo en Kinshasa del 2 al 5 de marzo del año en curso es un ejemplo de la movilización colectiva de actores que sin éste nunca se hubieran encontrado.
Desde hace más de 3 años en la RDC, cerca de cincuenta asociaciones de terreno, de defensa de los derechos del niño y escuelas de formación social se reunieron en una plataforma (el Comité de Apoyo para el Trabajo Social en la RDC) para actuar a favor de un marco legal de protección para los niños. Esta plataforma fue apoyada por Dynamo International.
En la Comunidad Francesa de Bélgica, los actores de terreno, la administración de ayuda a la juventud, el delegado general de los derechos del niño, miembros del cuerpo académico, etc. se movilizan de la misma manera para reforzar esta solicitud e instalar una asociación solidaria y duradera.
En un contexto mercantil y globalizado en el que la competencia ciega ha llegado hasta en los sectores sociales y educativos, este ejemplo se merece toda nuestra atención.
Un protocolo de entendimiento, que apoya a esta asociación para el seguimiento y la implementación de la nueva ley de protección del niño, fue firmado durante el seminario por los ministros competentes congolés y belga, con el apoyo e involucramiento de la delegación Walonia-Bruselas en Congo.
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