Taller 5

Salud y trabajo de la calle

Coordinador: Stéphane Tessier, France

Colaboradores: Pauline Brassard, Quebec/Canadá; Wim Verhelst, Bélgica; Dominique Lemay, Filipinas.

Propósito: Propósito : El problema de la salud de los niños de la calle es más grave en ciertos países que en otros. øCómo conocer este problema, que no forma parte directamente de la esfera de acción de un trabajador social, sino que está condenado a crecer progresivamente y así a destacar?

Quebec/Canadá(Pauline Brassard)

øQuÈ es la promoción de la salud?

En 1986, en una conferencia internacional para la promoción de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó lo que denominamos en la actualidad la Carta de Ottawa para la promoción de la salud, donde se define así:

La promoción de la salud es el proceso que confiere a la población los medios para asegurar el control sobre su propia salud, y mejorarla. Esta iniciativa procede de un concepto que define la "salud" como la medida en la que un grupo o un individuo puede, por un lado, realizar sus ambiciones y satisfacer sus necesidades y, por otro, evolucionar con el medio o adaptarse al mismo. La salud se percibe, por lo tanto, como un recurso cotidiano, y no como un objetivo de vida; se trata de un concepto positivo que valora los recursos sociales e individuales, así como las capacidades físicas. Por lo tanto, la promoción de la salud no procede ™nicamente del sector sanitario: va màs allà de los modos de vida sanos para englobar el bienestar.

La intervención en la promoción de la salud significa que se debe:

  • Elaborar una política p™blica sana.
  • Crear medios favorables.
  • Reforzar la acción comunitaria.
  • Adquirir aptitudes individuales.
  • Reorientar los servicios de la salud.

Creemos firmemente que el "Trabajo de la calle" se inscribe directamente dentro esta línea de pensamiento y es por ello que REFIPS ha aceptado expresamente la invitación que se le ha hecho para la próxima primavera. REFIPS constituye, en el seno de la francofonía, una red que favorece la comunicación, los intercambios, la entrada y el desarrollo de conocimientos mediante la creación de instrumentos y de bienes con el fin de promover la salud de la población.

Constatamos que los responsables de las decisiones en materia de salud p™blica tienen la dificultad de reconocer el "Trabajo de la calle" en su justo valor. En la actualidad, y como consecuencia de esta falta de reconocimiento, no se beneficia de los recursos necesarios para su desarrollo. Con demasiada frecuencia, los organismos comunitarios, para poder contratar trabajadores de la calle, lo hacen a travÈs de los proyectos impuestos por los proveedores de fondos, que se traducen en campañas de educación sobre el SIDA o incluso en la distribución de jeringuillas que tiene una duración demasiado limitada. Además, los presupuestos son otorgados por un periodo de un año o incluso inferior.

Todo sabemos que, para que el trabajo de la calle sea eficiente, debe llevarse a cabo en un clima de confianza con la población y que este clima se construye lentamente y necesita tiempo. Es, por lo tanto, imprescindible continuar realizando representaciones entre los responsables de decisiones en materia de salud p™blica con el fin de que Èstas se ajusten a la realidad de un trabajo de la calle mediante el desarrollo de programas reales, mediante el reconocimiento del trabajador de la calle como un profesional de la salud, mediante presupuestos recurrentes durante varios años, mediante el respaldo a la formación de los profesionales y a la creación de instrumentos adaptados a su realidad.

Todavía queda un camino muy largo por recorrer. El REFIPS apoya desde hace varios años el trabajo realizado por el equipo de QuÈbec y, desde el seminario de Montreal en 2001, por el equipo internacional. Agrupa actualmente alrededor de 1400 miembros, investigadores, universitarios, responsables de decisiones y actores del terreno de la gran francofonía. Puede ser un instrumento eficaz para fomentar los ánimos. Las Redes son primordiales para hacer circular la información. Ustedes cuentan con el contenido y una red. Sólo faltan los vasos comunicantes entre nuestras redes. El REFIPS intenta desempeñar su papel porque el trabajo de la calle es el de la promoción de la salud.

Bélgica

El Señor Verhlest trabaja en la parte flamenca de su país. Los sistemas de ayuda a la juventud son gestionados de forma diferente en la Comunidad francesa y en la Comunidad neerlandesa.

En Flandes, el trabajo de la calle està reconocido como una profesión específica, con sus formas propias de actuar. El trabajador de la calle es un intermediario entre los trabajadores sociales y los grupos diana. Posee un buen conocimiento del terreno, de las organizaciones y de las instituciones que lo detentan.

Debe consagrar el 60% de su tiempo directamente al entorno, es decir, a estar en la calle.

En materia de salud, la responsabilidad de la población es esencial. Cuando la gente se enfrenta a cuestiones relacionadas con la salud, se les reorienta hacia los servicios competentes, apoyàndoles al màximo. La información que obtenemos ‚ dentro del respeto al anonimato y con un objetivo comunitario ‚ podemos trasmitirla a las organizaciones sanitarias. Es verdaderamente un proceso de intercambio entre los servicios sociales y los grupos diana. Esto implica todo un trabajo de acercamiento; es necesario adoptar el ritmo de los grupos pares. Tenemos nuestros propios criterios de evaluación, pero los resultados no son cuantificables y, por ello, difícilmente transmisibles.

Filipinas

El Señor Lemay lamenta que en Filipinas el sistema de salud se base ™nicamente en el dinero. Si pagas, tienes asistencia. Para los niños de la calle, la situación es dramàtica; la sanidad està en ™ltimo lugar, si queda un poco de espacio o de tiempo.

Existen ciertos lugares de acogida en Manila, pero son tan frecuentados que la promiscuidad favorece las enfermedades. Cada vez vemos parejas màs jóvenes con bebÈs; la mortalidad es muy alta para estos bebÈs. La sexualidad de estos padres jóvenes en las calles es muy difícil de tratar. No se pueden distribuir preservativos por todas partes.

Incluso en los hospitales, la vida de estos niños de la calle no tiene ning™n valor. Trabajamos con MSF Suiza, que nos permite, cuando nos presentamos en el hospital con un niño, recibir una mejor acogida. Esto sucede sobre todo si el niño es de raza blanca

Estas observaciones nos llevan a formular tres sugerencias :

- Sería preciso dar testimonio de estas observaciones sobre el terreno, redactarlas y demostrarlas.

- Es esencial sensibilizar a los servicios de salud sobre el valor de los niños de la calle, incluso si no tienen dinero.

- Crear vínculos entre los centros de salud, hospitales y trabajadores sociales es el único medio eficaz.

 

Debate and conclusiones

Cuestiones de Ètica

Para un tratamiento adecuado, las medidas preventivas son muy importantes. Pero cuando nombramos el mal que sufren los jóvenes corremos el riesgo de estigmatizarlos, incluso de arrancarlos de su entorno. Así, en Filipinas, se prefiere decir que un joven sufre tuberculosis y no SIDA. Efecto negativo: la lucha contra el sida està mal organizada.

Es esencial tener en cuenta la cultura de los grupos diana. Incluso en materia de salud, y en condiciones sanitarias deplorables, el sentimiento de vulnerabilidad de los adolescentes es real. Aunque estÈn en la calle tambiÈn sufren sus crisis como todos los demàs.

Surge la cuestión de la salud mental. En cuanto a los autistas, los trisómicos, los sicóticos de la calle, øquÈ deben hacer los trabajadores sociales?

Para empezar, øquÈ es una enfermedad mental? øDónde està la patología real? øCuál es la parte de rebelión social en estas "enfermedades"? øQuiÈnes son los borderlines? Sucede que al presentar a un enfermo en el hospital, el trabajador social oye decir al psiquiatra que la enfermedad de esa persona es solamente social. Simplemente, no està "lo suficientemente enfermo" para estar en el hospital.

Es necesario intentar no dar una dimensión psicológica a lo social. Hay jóvenes inquebrantables, que disfrutan desestabilizando todas las instituciones en las que se les ingresa. Por otro lado, muchas personas que sufren enfermedades mentales y salen de las instituciones porque no son peligrosos. Finalmente, se plantea la cuestión del lado patogÈnico de la calle. Pero todo es muy complejo. No es necesario decir que los locos estàn en las calles o en la càrcel.

øCómo dirigir grupos mixtos, por ejemplo con drogodependientes "leves" y "graves"? øNo existe el riesgo de que los segundos influyan sobre los primeros? Si los separamos, volvemos a crear guetos. Los trabajadores de varios países dan testimonio de su experiencia: no es conveniente separarlos, pero los grupos no deben ser seguidos por los mismos trabajadores porque los problemas a tratar son diferentes.

Coordinación e interacción

En ciertos países, los trabajadores de la calle trabajan en coordinación con enfermeros o con mÈdicos, directamente en la calle. Es el caso de QuÈbec, donde funciona bastante bien. Asimismo, en Filipinas, los mÈdicos van a la calle o a las prisiones con los trabajadores sociales.

No todo el mundo està de acuerdo con este principio. Sería necesario disociar en mayor medida las cuestiones de salud y las de medicina. Para estas ™ltimas, sólo los profesionales del sector tienen competencias para tratar a los enfermos. Pero la salud comprende màs de un aspecto; comporta aspectos educativos. El trabajo no termina cuando se termina el tratamiento mÈdico. Los trabajadores de la calle son los portavoces de los que viven en la calle. Deben reforzarse los vínculos entre trabajadores sociales y trabajadores de salud.

En Senegal, la interacción entre trabajadores de la calle y profesionales del campo sanitario es muy beneficiosa. Unos y otros traspasan sus propios límites. Gracias a su colaboración, el tratamiento de las enfermedades no termina cuando el enfermo abandona el hospital. Esto permite igualmente implicar a la comunidad en la acogida de los enfermos, incluso de los mentales, consiguiendo siempre un resultado positivo. Es por lo tanto beneficioso un enfoque del problema màs comunitario.

Para esta coordinación tenga los mejores resultados, debe mejorarse la formación de unos y otros. Es necesario que los trabajadores sociales tengan conocimientos de primeros auxilios y tratamientos de urgencia en materia de salud, pero tambiÈn debe integrarse un enfoque social de los problemas sanitarios en el programa de los profesionales de la salud. Es indispensable un enfoque antropológico para todas las partes implicadas.

 




P. Brassard


S. Tessier


W. Verhelst