Coordinador:
Jacques Pector, Quebec/Canada
Colaboradores:
Anna Norton, Reino Unido ; Moussa Sow, Senegal; Gerrie Smit, (Sud-áfrica).
Gerrie
Smit
Actuando en una región rural, los trabajadores no siempre comprenden los referentes culturales de los jóvenes; las acciones e intervenciones son entonces a menudo inadecuadas.
Un educador raramente
ha sido formado para el trabajo que desempeña. La formación, sin embargo,
no crea necesariamente un buen educador; se puede ser muy profesional
sin haber tenido formación. La deontología y la Ètica deben ser nociones
pràcticamente innatas en el trabajador de la calle. No hay que creer
que el dinero serà la solución porque, a menudo, el subsidio está
vinculado a objetivos que deben alcanzarse obligatoriamente.
Para dedicarse a esta profesión, el educador debe en principio reconocer sus propios referentes culturales, sus límites y estar dispuesto a comprender y aceptar otros. Es conveniente a menudo integrar en los proyectos a los jóvenes afectados por la acción.
Anna
Norton
Anna
Norton es educadora en Londres, en un equipo bastante importante;
su institución tiene diversas derivaciones de problemas de deontología
y Ètica en la transmisión de datos de una cÈlula a otra. Se trata
de un problema de confidencialidad que engendra en ocasiones la pÈrdida
de confianza de los jóvenes.
La aportación
de subsidios suplementarios lleva a menudo al Estado a querer tener
más control, a imponer sus objetivos y sus directivas.
Como no hay nada
debidamente codificado, reglamentado, el trabajador intenta actuar
en concordancia con sus propias convicciones, seg™n su sentido com™n;
entonces se trabaja a menudo en la suposición de todo o nada. El trabajador
pierde así demasiado rápido la confianza que tanto tiempo le
ha costado establecer con el joven.
Moussa
Sow
La hipótesis central
es que las acciones de los educadores de la calle deben considerar
al máximo la reinserción en la familia.
Cuando un joven se pone en manos de diversos educadores, no siempre se hace de forma eficiente porque cada educador act™a seg™n su propio juicio sobre la "falta" cometida por el joven. Existen así enfrentamientos de valores y no la voluntad de acudir en ayuda del joven.
Debemos en principio conocer las costumbres propias de cada tribu antes de conocer los medios que deben utilizarse para ayudar al joven; debemos conocer las costumbres y aceptarlas.
Existe tambiÈn una gran diferencia entre lo que se acepta por y con relación a un niño y a una niña.
Conclusiones
Sería necesario formalizar esta noción de confidencialidad, formar a los trabajadores sobre esta noción. El niño debe ser el centro de las acciones; es absolutamente necesario comprender y aceptar sus valores, así como su historia y sus tradiciones.
Cuando se trata de un grupo de personas diferentes las que se encargan de la totalidad o de una parte de la acción a emprender con el joven, es necesario intentar que el joven se encuentre en el centro de la acción y conozca los diferentes valores, las referentes deontológicos y Èticas diferentes de los adultos.
La cuestión de la deontología y de la Ètica se plantea tambiÈn en el momento en que se entabla la relación con las instituciones: øquÈ actitud se debe adoptar entonces? Hace falta un código de referencia.
øEl secreto profesional es un derecho o una obligación? øCómo conocer la concepción del secreto profesional profesado por un trabajador o por alguien que interviene a favor del joven?