Alphonse
Tay, Jefe de unidad, Programa Educación de niños en situación
difícil, UNESCO
"Se me ha pedido que diga unas palabras sobre los resultados de los trabajos que se han llevado a cabo en los talleres; lo que voy a decirles hace referencia a la preocupación de la identidad del trabajador social, del trabajador de la calle, tanto en el plano nacional como en el plano internacional.
Esta preocupación de identidad demanda una estrategia para actuar eficazmente al mismo tiempo en el trabajo en la calle y en el interÈs de los niños de los que nos ocupamos.
Como ha dicho un autor, el trabajo social es a la vez famoso y desconocido. A travÈs de la historia, se ha constatado que el tÈrmino trabajador social es un concepto extremadamente rico, extremadamente complejo. Tomado como un adjetivo, lo "social" aparece a menudo como simple pero, en realidad, esta cualidad es muy compleja ya que està compuesta de diversos elementos. La complejidad procede del hecho de que el trabajador social se encuentra en el lugar donde se nutren las preocupaciones de dos entidades principales: el Estado y la Sociedad. En el tratamiento de este origen, se han utilizado diversos conceptos, que han enturbiado el entendimiento de esta actividad sobre el ser humano.
No voy a tratar aquí todos los aspectos de este problema pero, para darles una indicación de la complejidad, lo social aplicado como adjetivo deriva en: el Estado social, el derecho social, la protección social, la asistencia social, la acción social, la prestación social, el trabajo social en el interior del cual se sit™a el trabajo de la calle.
Para
identificar la identidad del trabajado social, podríamos partir de
la evolución de este concepto en la historia. Este concepto de trabajo
social apareció muy ràpidamente, antes de la Revolución Francesa;
en los escritos de Tocqueville, por ejemplo, ya se dice que existe,
por un lado, el estado político y, por otro, la sociedad civil, y
que sus preocupaciones no son las mismas. Entonces, cuando se encuentran
los dos en el terreno de la acción, es la trampa de la violencia.
Y el trabajo social aparece entonces como el tratamiento de la democracia
para que no se desencadene la violencia. De ahí la importancia del
trabajo social en el plano moral (y no Ètico), político, social y
económico, etc. Este espacio de conflicto, que queda aparentemente
vacío y es ocupado espontàneamente por el trabajo social es, de hecho, la confluencia
de dos tipos de fuerzas: la fuerza del Estado y la fuerza sagrada.
øPor quÈ utilizar el tÈrmino "sagrado"? Porque la mayoría de vosotros
estàis comprometidos, no por obligación, sino que tenÈis una especie
de inspiración a la que os aferràis. Para algunos de vosotros, es
incluso devoción puesto que no se os paga para realizar este trabajo
de calle y sin embargo os comprometÈis. Aquí funciona lo humano, que
se transforma en acción que encuentra al Estado en una confluencia.
A partir
de la evolución de la economía en el siglo XIX, la pobreza que surge
de las pràcticas de la economía liberal y la necesidad para el Estado
de garantizar la paz civil, llevaron progresivamente a un reconocimiento
gradual del trabajo social; ciertos autores han hablado incluso de
la colonización de un espacio de la sociedad que se va a denominar
el espacio del trabajo social. Entonces, existe hoy en día un àmbito
del trabajo social que es estàtico: los ministerios o los institutos
que son reconocidos para tratar los asuntos sociales. Su objetivo
es eminentemente político y económico. A pesar de la eficacia de este
tratamiento, no ha impedido el desarrollo de conflictos y, despuÈs
de la Revolución Francesa y la llegada de finales del XIX, llegaron
las teorías de Marx y se empezó a hablar de clases sociales. Se intentó
que el Estado adoptara un tratamiento social de las clases sociales.
En ese momento, se hablaba de la estratificación de la sociedad y
el trabajador social apareció como un "luchador", convencido de la
necesidad de ser libre por Ley, es decir, gracias a la sociedad democrática.
Hoy en
día asistimos a la desaparición de esta representación de las sociedades
fundadas en la noción de clases y de estratificación. La decadencia
de este concepto ha provocado otra representación de la sociedad:
ya no percibimos la sociedad con su población en estratos superiores
o inferiores. La nueva configuración está ilustrada por el
hecho de estar dentro o fuera de la sociedad, incluido o excluido.
Esta nueva visión
provoca a menudo una paradoja porque dentro estàn los estratos sociales
que participan en la economía liberal y que, normalmente, estàn del
lado de los luchadores, pero que compran acciones en bolsa, etc. y
que son así parte del capital, y estàn siendo colonizados por este
mismo capital. Entonces, el concepto "dentro-fuera" se vuelve màs
eficaz en este tipo de análisis. Consecuentemente, hemos pasado
en principio por el concepto de irresponsabilidad haciendo referencia
a las "poblaciones desfavorecidas"; ødesfavorecidas por quien? No
lo sabemos, es una fatalidad. Entonces hemos llegado a la idea de
"marginados", donde vemos brotar un principio de responsabilidad.
Para llegar finalmente en la actualidad al concepto de inclusión-exclusión,
sostenido por el discurso combativo de los trabajadores sociales en
busca de identidad.
Así existe un interior y un exterior y la acción del trabajado social act™a sobre este exterior. Pero, una vez que nos hemos situado en este exterior, no hemos reconocido lo que hay dentro, en el interior de la sociedad. De aquí surge una de las dificultades del reconocimiento del trabajador social en el esquema económico-político del poder actual, que se extiende por el mundo a travÈs de la globalización.
El trabajador social que se ocupa de los excluidos se encuentra del lado exterior. Es negativo hacerse aceptar en el campo incluso del trabajo social; el trabajador de la calle se encuentra en alg™n lugar interior y su figura no està muy clara.
Por este motivo,
creo que este segundo foro, el de Montreal, debe constituir una especie
de etapa suplementaria hacia la clarificación de la identidad del
trabajador social. Esta clarificación le permitirá concebir
las estrategias en el camino sociopolítico de hoy en día.
Entonces, debido a estas consideraciones, nuestro enfoque del trabajo cotidiano ha evolucionado y llegamos a la conclusión de que necesitamos a los Estados. Necesitamos la economía, los niños ‚ pero, todos estos ejemplos que componen la sociedad entran en conflicto a lo largo de la historia. Entonces, øcómo podríamos hacer para atenuar o erradicar este conflicto? El punto culminante es la violencia, las guerras, las sangre derramada, y cada vez, el trabajador social se encuentra en el intersticio de estos conflictos.
Es necesario tener una visión clara de la sociedad y de su configuración para poder determinar la acción que puede desarrollarse para contribuir a resolver este problema específico, los objetivos fijados, para saber cómo afectarà al àmbito político y económico, para que la acción sea reconocida como eficaz.
Ya lo dije en Montreal:
el Estado no acude jamás espontàneamente a lo social. El Estado
sólo aparece cuando hay un interÈs que le permite avanzar en su objetivo
principal, es decir, una sociedad en paz. Y para conseguirlo, el Estado
necesita ser un poder sereno, fuerte. Y toda actividad que no le refuerza,
que no le mantiene, que no contribuye al instrumento de "poder" para
la misión del Estado, tiende a no interesar espontàneamente, y esta
actividad es el ámbito social. Por ello el Estado no se adhiere
espontàneamente.
Consecuentemente,
sería necesario que el trabajador social se interesara por las preocupaciones
del poder en relación con su propia existencia. Y es, sin duda, en
este àmbito solamente donde un diálogo ™til puede producir
resultados ™tiles para los dos protagonistas.
Yo mismo lo he
experimentado en mi trabajo, diciendo: "el Estado no es mi enemigo,
a priori, puesto que està ahí para defenderme, para protegerme, para
garantizar mi paz". Yo hago esta afirmación pero sÈ que el comportamiento
del Estado tiene efectos secundarios que veo en el rostro de los niños
de la calle. øQuÈ hacer para que esta contradicción entre la vocación
del Estado y los efectos secundarios de su acción sea considerada
por el mismo Estado? DespuÈs de 18 años de trabajo en el sector social
de la infancia, me he dado cuenta de que sólo el Estado puede atajar
las causas fundamentales de este problema, porque sólo el Estado dispone
de los medios suficientes para detener este fenómeno. Entonces, hemos
asociado un cierto n™mero de Estados y hemos puesto en marcha un proyecto
piloto com™n que integra los intereses del Estado y los intereses
de todas las demás instancias de la sociedad.
A título de ejemplo, harÈ referencia al caso de Namibia (aprovecho para saludar a su excelencia Buddy Wentworth, Ministro de Educación Superior de Namibia, que se encuentra presente en este coloquio). Aquí tenemos un Estado que, cuando hemos intentado acercarnos, ya estaba comprometiÈndose en tentativas para responder a las necesidades de los niños de la calle. En colaboración con UNESCO, hemos identificado los àmbitos en los que el Estado tiene sus intereses, en los que los niños, que son los actores posibles, tienen sus intereses, y todas las instancias han sido invitadas a participar en este proyecto com™n. De este modo, si alguno de ustedes puede viajar a Windhoek, podrà ver un centro integrado en el que intervienen todas las instancias, y el Estado se encuentra en el centro ya que Èste se ha convertido en un "asunto de Estado", en el que el jefe del Estado aparece, ocasionalmente, para comer con los niños, para asegurarse de que los niños son bien tratados.
Al principio de este ejemplo, veíamos que es posible liberar los espacios de colaboración en el interÈs de la Nación y tener en cuenta el conjunto de fuerzas de la misma. He citado a Namibia porque su representante se encuentra entre nosotros y pueden plantearle las preguntas que deseen. Pero tambiÈn hemos llevado a cabo este proyecto en otros países; cuando el país es muy grande, lo realizamos en las comunidades o municipalidades.
Cuando hablamos de la estrategia necesaria para que un proyecto pueda ser realizado, es necesario tener en cuenta que el político act™a a corto plazo: su mandato es de 5 o 7 años y su problema es saber quÈ va a hacer durante este mandato para que Èl mismo o su partido sean reelegidos para el siguiente mandato. Cuando hacemos propuestas, es necesario que el Consejo municipal, por ejemplo, vea màs allà de la realización del proyecto susceptibles de asegurar el mantenimiento y permanencia de su equipo.
Por ello, la cuestión de la estrategia me parece primordial y si, se desea ir màs lejos en el estudio de la identidad del trabajador, es necesario añadir la estrategia de colaboración, porque su identidad va a surgir de ella, se va a clarificar en relación con otras expresiones de la acción social que ya he citado.
Entonces les planteo una propuesta de dirección de estudio, de trabajo, de colaboración, si piensan que lo que he dicho se corresponde con el contexto en el que viven. Cada contexto tiene sus restricciones; un Estado no es igual que otro, ni en su naturaleza ni en su funcionamiento. Es por ello que la UNESCO no ha podido dirigirse a todos los Estados; hay Estados en los que ni siquiera podemos hablar. Es necesario considerar los casos uno por uno para llegar a resolver el problema del lugar que ocupa el trabajador de la calle en el contexto del trabajo social y en el contexto nacional del desarrollo social. Muchas gracias."